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La Enfermedad y la Transmutación
La Enfermedad como ayuda a la transmutación
La enfermedad es un obstáculo en nuestro camino, al que tememos. A veces aparece en los momentos más inoportunos, pero nos obliga a detener nuestra marcha, a plantearnos cosas, a pensar más en nosotros mismos, y nos hace ver lo ilusorio y ficticio que es el mundo.
Con la enfermedad nos estamos dando una oportunidad de reflexionar profundamente, si sabemos entenderla, y modificar pautas y posturas equivocadas.
Nuestros hermanos del cosmos nos han indicado que la enfermedad es a veces utilizada por nuestro espíritu para enviarnos un mensaje de advertencia, cuando nos hemos alejado del plan de vida que nos habíamos trazado.
De forma consciente o inconsciente intuimos que la enfermedad encierra un mensaje para nosotros, y solemos preguntarnos ¿por qué me habrá venido esto a mí? ¿Qué habré hecho yo? En estas manifestaciones expresamos esa conciencia, que solemos asociar a la culpa.
Seguramente no hay culpa ni juicio, porque nuestro espíritu no opera con esos parámetros, pero sí una conciencia difusa de que algo no está ocurriendo como es debido.
Algunos han considerado que la enfermedad es un mensaje inteligente que la naturaleza nos envía para indicarnos que estamos viviendo una situación que no nos conviene.
De todas formas cuando la enfermedad se presenta hay que hacerle frente. Y sabemos también que esa carga negativa se puede transmutar, con la ayuda de la conciencia.
La enfermedad a veces hace que nuestras vibraciones se eleven, que apelemos a nosotros mismos, a nuestro interior buscando el remedio, que esperamos encontrar también en nuestra propia salud.
Lo más importante para que el proceso se cumpla satisfactoriamente es transmutar, lo cual quiere decir en este caso sentir un gran amor por nosotros mismos, amor que es comprensión, no lo olvidemos, realizar un acto de perdón hacia nosotros mismos, de disculpa, queriéndonos y perdonándonos sin restricciones.
Al mismo tiempo esa comprensión, amor y aceptación la debemos dirigir a los demás, aceptándolos, queriéndolos y perdonándolos, si creemos que hemos sido perjudicados por ellos.
Este sentimiento de amor incondicional, sin juicios, hacia nosotros y hacia los demás lo tenemos que tener de forma sostenida, y este será el mejor antídoto contra toda enfermedad.
Al mismo tiempo la conciencia de ser seres libres e incondicionados, nos hará sentirnos alegres, felices, satisfechos, y eso elevará nuestras vibraciones, lo cual redundará en la transmutación y en la curación.
Esto significa que habremos alcanzado ese punto de frecuencia vibratoria, de resolución del conflicto en sus causas, y por tanto se manifestará progresivamente a nivel físico modificando las condiciones de la enfermedad, y remitiendo sus síntomas, hasta concluir el proceso.
Hemos podido comprobar en personas que han seguido este proceso transmutatorio que desaparecía su enfermedad, incluso enfermedades graves acaban remitiendo y desaparecen. (Consultar casos )
El contenido de la nota es informativo y no reemplaza el diagnóstico de un profesional.

